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Un yugo es un objeto que se coloca sobre el cuello de los animales grandes, como vacas, mulas, o caballos que ayudan al propietario a dirigir o controlar su animal. Se utiliza para prevenir que el animal vaya por su propio rumbo. Se utiliza en sentido figurado en el Antiguo Testamento para significar servidumbre y a veces calamidades o juicios.

Todos los seres humanos nacen en yugo con el mundo, la carne y el diablo. Porque nacemos con una naturaleza pecaminosa heredada, todos anhelamos la libertad cuando somos niños, y creemos que una vez que podamos sacudir el yugo de nuestros padres, maestros o entrenadores seremos libres de hacer lo que queramos hacer. Cuando los jóvenes adultos entran a la universidad, ellos usualmente experimentan esa libertad que han estado deseando, sin darse cuenta que esta nueva libertad puede producir comportamientos autodestructivos como el alcoholismo, la drogadicción, las enfermedades transmitidas sexualmente, y cosas peores. La mayoría de la gente desea un compañero. Luego, una vez en yugo con este compañero en el matrimonio, muchos desean ser liberados de la misma persona a la que se deseo una vez unir. Mucha gente desea un buen trabajo, pero una vez en yugo con este trabajo o el jefe, ellos quieren ser libres de los deberes del trabajo y el control del jefe.

La gente piensa que son libres, pero en realidad todos los pecadores perdidos están en yugo y son esclavos del mundo, la carne y el diablo. Ellos piensan que son independientes, libres de hacer lo que quieran. Pero en realidad están totalmente atados, en yugo con una naturaleza pecaminosa que los está controlando, en lugar de ellos tener el control de su propia vida.

En el capítulo 28 del libro del Deuteronomio, Dios establece una larga lista de bendiciones a los hijos de Israel si obedecen al Señor y luego una larga lista de maldiciones si desobedecen al Señor. Después de la lista de maldiciones siguen estos versos.

Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas;  por cuanto no habrás atendido á la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó: Y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu simiente para siempre. Por cuanto no serviste á Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas;  Servirás por tanto á tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Deuteronomio 28: 45-48

Las maldiciones amontonadas sobre los israelitas desobedientes fueron coronadas al tener ellos que servir a sus enemigos y al tener un yugo de hierro puesto sobre sus cuellos hasta que fueron destruidos. En muchos sentidos, este es el tipo de libertad que las personas piensan tener hoy en día. A pesar de creer que son libres de hacer su propia cosa, realmente están uncidos al enemigo llamado Satanás, y él está tratando de robar, matar y destruir a los hijos de Dios. Esto lo vemos en el lado oeste de Louisville, KY todos los días miramos  las consecuencias del alcoholismo, adicción a las drogas, y vidas sin ninguna restricción moral que producen la pobreza, enfermedades, crisis nerviosas, falta de vivienda, encarcelamientos, y cosas peores. Este es el juego de Satanás. El trata de hacerte creer que eres libre, pero todo el tiempo te está unciendo a su voluntad que es como un yugo de hierro que te va a destruir.

En el capítulo 27 del libro de Jeremías, Dios hizo que el profeta Jeremías atara un yugo alrededor de su cuello. Fue una demostración de la Palabra profética de Dios que todas las naciones debían someterse a Nabucodonosor rey de Babilonia y le sirvieran. Dios les dijo que pusieran sus cuellos al yugo de Babilonia. Dios llamo el rey de Babilonia "mi siervo" y prometió castigar a cualquier nación que se negara a ser su esclavo. Aquí hay otra imagen clara para nosotros de el yugo que viene de la desobediencia a Dios. 

En el capítulo 28, Dios de nuevo centró todo el capítulo alrededor de la analogía del yugo. Un falso profeta quitó el yugo del cuello de Jeremías y lo rompió en pedazos cuando él profetizó que Dios bendeciría a Israel y se rompería el yugo de Babilonia sobre de ellos dentro de dos años. Este falso profeta era igual que muchos predicadores que enseñan la prosperidad de hoy, sin darse cuenta que muchas veces los cristianos están uncidos a situaciones dolorosas porque Dios los está reprendiendo o les está enseñando una valiosa lección que nunca se aprenderá en el placer. Este falso profeta decidió por su cuenta profetizar bendiciones a Israel antes que Dios terminara con la esclavitud en Babilonia. El falso profeta murió dos meses después por causa de su rebelión. 

Es una cosa terrible para alguien que está uncido al diablo mientras que ni siquiera son conscientes del hecho de que hay un yugo satánico alrededor de su cuello. Esto es porque las personas son tan codiciosas, egoístas, adúlteras, idólatras, enojadas, deprimidas, y todas las miles de características de la naturaleza caída que hemos heredado del primer Adán. Y es por eso que muchos pecadores perdidos que no saben cómo hacer frente al dolor de la vida se tornan a la bebida, las drogas, juegos de azar, sexo promiscuo, y cosas peores a medida que tratan de hacer frente a una vida sin Jesús.

La buena noticia es que si vamos a buscar a Dios en ayuno y oración Él va a desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas pesadas, establecer libertad a los oprimidos y romper toda atadura que nos esclaviza.

 ¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?  Isaías 58:6

Sólo Dios puede romper estos yugos satánicos desde fuera de la voluntad de un ser humano. De hecho, la Palabra de Dios nos dice que es la unción de Dios que destruye los yugos.

Y acontecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo será destruido a causa de la unción.  Isaías 10:27

Cuando Jesús salió del desierto después de haber sido tentado por Satanás, entró en la sinagoga y leyó del profeta Isaías.

El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: Me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; Para pregonar á los cautivos libertad, Y á los ciegos vista; Para poner en libertad á los quebrantados: Para predicar el año agradable del Señor. Lucas 4: 18-19

¡El Mesías había venido! Y la humanidad ya no tendrá que vivir bajo el yugo del mundo, la carne y el diablo, porque Jesús estuvo aquí para liberar a los cautivos. El vivió una vida perfecta, sin pecado al haber Él cumplido la ley perfectamente, cada punto y letra, la clavó a la cruz al hacerse Él pecado--Al que no conoció pecado--, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios. El clavó nuestra carne de pecado en la cruz con el fin de liberarnos de su poder y dominio sobre nosotros. Entonces nos dio a cada uno de nosotros una invitación para venir a Él, y Él prometió darnos descanso.

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Mateo 11:28

Cuando una persona se arrepiente de sus pecados, le pide a Jesús que perdone sus pecados y luego que entre en su corazón, el yugo caerá. El día que nacemos de nuevo, ya no estamos en yugo con el mundo, la carne o el diablo.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. II Corintios 5:17

¡Ahora todo ha cambiado! Nuestra naturaleza pecaminosa y caída ya no tiene el poder sobre nosotros para controlar nuestra vida; el yugo se ha roto. Jesús ahora vive en nuestro corazón, y el Espíritu Santo habita en nosotros. Esto significa que el mismo Dios ahora vive en mi corazón, y ya no tengo que ser un esclavo del pecado que puedo andar en novedad de vida de resurrección de Jesucristo. Con el fin de experimentar en su totalidad y completamente el poder transformador de Dios, el nuevo Cristiano necesita ser bautizado en el Espíritu Santo y en agua en el Nombre de Jesucristo. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de experimentar estas dos experiencias, además de la salvación, pero por el bien de tiempo y espacio, vamos a escribir en estos términos en una fecha posterior.

Ahora que el nuevo creyente ha sido liberado, necesita crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo. Por lo que al aprender considerarse a sí mismo muerto todos los días en la cruz de Jesús, entonces él puede aprender a caminar en la victoria que Jesús nos promete.

Sin embargo, el diablo nunca dejará de tratar de atarnos o poner su yugo. Una vez que hemos llegado a ser un creyente, entonces Satanás sabe que no puede llegar a nosotros en los bares, clubes, casinos, o los centros de distracción mundana. Por lo que viene a ti con uno de sus más grandes trucos, que es tratar de llegar a convertirte en un  religioso. Si un cristiano se convierte en religioso, entonces se convierte en una segunda naturaleza para ellos pensar lógicamente que al mantener las reglas y regulaciones religiosas estas se pueden añadir a su salvación. Una vez que abandonamos la idea de que somos salvos por la gracia mediante la fe, entonces es fácil pensar que tenemos que añadir a lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Este era el problema que la iglesia primitiva en Galacia experimentó así como los Judíos cristianos introdujeron la idea a los nuevos cristianos que para ser salvos necesitaban no sólo la fe en Jesucristo, sino que también era necesario mantener la ley mosaica y la circuncisión. Pablo les advirtió a no renunciar a su libertad en Cristo y no a someterse al yugo de la religión.

ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre. Gálatas 5:1

El apóstol Pablo enfatiza una y otra vez que el hombre no podía ser justificado por la ley, sino sólo a través de la fe en Jesucristo.

Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá. Gálatas 3:11

La cuestión surgió también en Jerusalén, y los Apóstoles tuvieron una reunión para resolver esto de una vez por todas. Y Pedro habló sobre este tema, diciendo que no debían tomar este yugo de justicia propia, sino seguir confiando en la gracia de Jesucristo para su salvación.

 Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.

Y se juntaron los apóstoles y los ancianos para conocer de este negocio.

Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio, y creyesen.  Y Dios, que conoce los corazones, les dió testimonio, dándoles el Espíritu Santo también como á nosotros;  Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe sus corazones. Ahora pues, ¿por qué tentáis á Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

Antes por la gracia del Señor Jesús creemos que seremos salvos, como también ellos. Hechos 15:5-11

Más tarde, Pedro estaba en Antioquía, y no quería comer con la Gentiles mientras que los Judíos estaban presentes. Pablo se dio cuenta de que este era el mismo principio siendo violado como requerir la circuncisión. Así que se paro delante de Pedro y le reprendió públicamente. Y notablemente Pedro se postro, se arrepintió, y el asunto se resolvió de una vez por todas. Por favor lean la historia en Gálatas 2:11-21.

Ahora somos libres en Cristo Jesús. El yugo del mundo, la carne y el diablo se han desprendido de nuestra voluntad, y ya no somos esclavos del pecado. Esta libertad es lo más grande en todo el tiempo y la eternidad. Este es el verdadero descanso, ya que dejamos de intentar salvarnos a nosotros mismos y ponemos nuestra confianza en lo que Jesucristo hizo por nosotros en la cruz, hace más de 2.000 años. La mayoría de los cristianos paran aquí, y esto es muy desafortunado para ellos. Nunca debemos suponer ser salvos y luego pensar que es el fin de nuestro caminar cristiano. Sin embargo, millones de cristianos en todo el mundo, en muchas denominaciones y sectas diferentes, hacen precisamente esto. Ellos aceptan la justificación por la fe; se dan cuenta de que sus pecados son perdonados, y cuando mueren van a ir al cielo. Pero no muchos siguen creciendo en Dios; no muchos aran la tierra, cultivan la tierra, echan agua a la tierra, y arrancan las malas hierbas, y la Semilla de Cristo sólo se asienta allí en el corazón del hombre. Ningún agricultor nunca ha sido satisfecho y regocijado, pensando que su trabajo ha terminado una vez que la semilla ha sido plantada. ¡No claro que no! En lugar de ello, su trabajo acaba de comenzar. Esta es la forma en que está en el corazón de un nuevo cristiano. La Semilla incorruptible de Cristo se ha plantado, pero ahora el trabajo acaba de comenzar.

Leemos en Mateo 11:28, donde Jesús nos está llamando a ir a él, y al llegar, nos encontramos con el descanso que nuestras almas han estado buscando. Pero en el siguiente verso, Jesús desafía a los cristianos a hacer algo que muchos no quieren hacer a pedirnos renunciar a nuestra libertad una vez más para ser unidos en yugo a Él. Esto es difícil para cualquiera de entender. ¿Por qué debería querer estar en yugo de nuevo después de que, finalmente, he sido liberado del yugo del enemigo? Toda nuestra vida hemos estado buscando esta libertad, y por fin la tenemos. ¿Y ahora Jesús nos pide que renunciemos a ella? 

A pesar de que muy pocos podrían hacer esto, Jesús en realidad nos da el secreto de cómo vivir una vida victoriosa. Nos dice cómo llegar a ser un verdadero discípulo de Cristo y cómo llegar a ser la misma Esposa de Cristo. A pesar de que hemos encontrado la libertad y el descanso, experimentado la salvación y la justificación, Jesús está pidiendo algo de nosotros. El nos pide que pongamos su yugo sobre nuestra voluntad para que podamos aprender que Él es manso y humilde de corazón. Y así es como nuestras almas encontrarán descanso verdadero en el día de reposo. Cuando dejamos de tratar de vivir la buena vida cristiana y simplemente conectamos nuestra voluntad o nos unimos en yugo con Jesús, entonces finalmente paramos de hacer nada más que descansar en la gracia de Dios y obedecer al Espíritu Santo a lo largo de todos y cada uno de los días. 

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí; que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es facil y ligera mi carga. Mateo 11: 29-30

Jesús nos dice que su yugo es fácil y ligera su carga. Su yugo no es como el yugo de Satanás. Es exactamente lo contrario, ya que estamos en yugo de la luz en vez de la oscuridad. Estamos en yugo del amor en lugar del odio. Estamos en yugo de la alegría en lugar de la tristeza. Cuando elegimos obedecer a Jesús y estar dispuesto a ponernos su yugo, entonces este es el primer día de la vida más grande que podemos vivir, una vida con el yugo de  Jesucristo. La libertad que siempre hemos anhelado se encuentra en este yugo. Es una paradoja para la mente natural al tratar de comprender, pero para todos los que nos hemos puesto el yugo, podemos testificar de que esto es todo lo que hemos estado buscando. ¡Lo encontré! ¡Lo encontré! Lo encontré en Jesús. La verdadera felicidad, alegría, paz y amor se deriva del deseo de estar en yugo y mantenerse en el  yugo de Jesucristo. A pesar de que un yugo es un instrumento que nos quita la libertad, cuando estamos en el yugo de Jesús, nos quita la libertad de destruirnos a nosotros mismos, y le quita el poder al enemigo para destruirnos. 

El estar en el yugo de Jesús es el lugar más seguro del mundo, y es el lugar más feliz del mundo. El estar en el yugo de Jesús significa que no tengo que decidir qué hacer cada día. Simplemente caminar cuando el me dice caminar e ir donde El dice que yo camine. Estar y permanecer unido bajo el yugo de Jesús es la manera de convertirse en un verdadero discípulo de Jesús y la manera de convertirse en la esposa de Jesucristo. A medida que consideramos todos los días nuestro hombre viejo muerto en la cruz del calvario, y seguimos llevando el yugo de Jesucristo, entonces Satanás ya no tiene poder sobre nosotros para controlar o manipularnos. Llevar el yugo de Jesús es en realidad la mayor libertad que un cristiano puede experimentar. 

Un pensamiento más sobre el yugo.

El apóstol Pablo escribió a la nueva iglesia en Corinto que ellos no iban a ser unidos en yugo desigual con los incrédulos. 

No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tienes la justicia con la injusticia?  ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?

¿ó qué parte el fiel con el infiel? ¿Y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque           vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré á vosotros Padre,

Y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso.  II Corintios 6: 14-18

Por desgracia, este pasaje de la Escritura ha sido mal interpretado por muchos cristianos a lo largo de la historia de la iglesia, lo que ha llevado a muchos a no alcanzar al mundo perdido y moribundo. Hay cientos de escrituras que nos enseñan a compartir el Evangelio con los perdidos, para alimentar al hambriento, vestir al desnudo, y amar a todas las personas ya sea que nos puedan amar de regreso o no. Estamos llamados a salir al mundo y dejar que nuestra luz brille. Estamos llamados a compartir a Jesús con todo el mundo. El pasaje anterior no deshace la gran comisión. En cambio, Pablo está diciendo, "No os juntéis en yugo con los incrédulos." Él no está diciendo, "no se comuniquen con los incrédulos." Y desde luego, no está diciendo. "No améis los incrédulos." Él no está diciendo a la iglesia ser separados de todos los incrédulos y convertirse en un club exclusivo de sólo los creyentes.

No, Pablo no le está diciendo a un creyente que no se case con un incrédulo o a un dueño de un negocio que no se haga socio con un incrédulo. Él está simplemente diciendo: "No te unas en yugo o cases tu voluntad con un incrédulo, porque si lo haces, sin duda te buscaras problemas más adelante en el camino." Sí, vamos a separarnos del mundo interiormente, pero al mismo tiempo se supone que debemos ir al mundo y alcanzar a los perdidos y amar a los pobres y necesitados. 

En conclusión, empieza a orar y ayunar pidiendo a Dios que traiga Su unción en tu vida y permítele romper todo yugo del mundo, la carne y el diablo fuera de tu voluntad. Entonces ven a Jesús y encuentra descanso. Pero no pares ahí, como hacen las multitudes. No, sigue adelante y haz lo que Él manda. Toma Su yugo sobre ti.  Amárratea Él. Cásate con Él. Unete en yugo a Él. Ahora tu naturaleza humana no puede gobernar sobre ti porque haz considerado que esta muerta todos los días en la cruz y caminas en Su vida de resurrección. En realidad, esto sucede, al estar en el yugo del Maestro y simplemente arar donde Él te dice que ares. 

Bill Hudson

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